miércoles, 14 de enero de 2009

Los inmigrantes quitan el trabajo a los españoles y bajan los sueldos

Este lugar común podría encontrar su base teórica en la “hipótesis de la expulsión de las cohortes” según la cual el aumento de la población juvenil es directamente proporcional a la tasa de desempleo y indirectamente proporcional a los sueldos[1]. En realidad los extranjeros, lejos de representar una amenaza a la ocupación de los españoles, en su mayoría ocupan los espacios profesionales no ocupados por los autóctonos (efecto complementariedad). España necesita mano de obra poco cualificada para sus sectores de baja productividad, y necesita, igualmente, trabajadores con niveles altos de calificación.
« Los países del sur de Europa se caracterizan por tener estructuras económicas en la que pesan más los sectores que en nuestros días demandan más trabajo inmigrante, como la agricultura intensiva, el turismo o los servicios personales; y por tener sectores informales o economías sumergidas más extensas. »[2]. España necesita mano de obra extranjera, ya sea por razones demográficas como por los desajustes del mercado de trabajo nacional. El progresivo envejecimiento de la población española hará imposible sostener en futuro el estado de bienestar actual. Además el mercado laboral español, como explican Roques y De Cos, es capaz de absorber un contingente de trabajadores extranjeros de 150–200.000 empleados al año.
Son dos las consecuencias principales que los estudiosos individúan:
Los inmigrantes extranjeros compensan un importante déficit de mano de obra del mercado español. Se trata de los servicios personales, los servicios no cualificados, como en la agricultura y en la construcción, todos sectores que no pueden deslocalizarse. La emigración extranjera, según algunos sociólogos, permitiría a los españoles iniciar « procesos de movilidad ascendentes en las escalas laborales o desarrollar procesos de formación más largos y de mayor especialización »[3]
Aunque la mayoría de los autores subrayen la necesidad de mano de obra de bajo perfil profesional, en realidad España no necesita solo manos, sino también cerebros. Sectores que hoy en día son vitales para el desarrollo económico, como el de la informática y el de las telecomunicaciones pueden ver frenado sus crecimientos por falta de trabajadores altamente cualificados. El sociólogo L. Abad Márquez prevé que en los próximos años el déficit de trabajadores en estos sectores será en torno a los 700.000 empleados. De todos modos hay que notar que, aunque España necesite trabajadores altamente cualificados, en realidad el sistema de acceso es tan restrictivo, en particular para algunas zonas de origen, que la mayoría de los extranjeros ocupan trabajos poco cualificados, aún cuando estén altamente preparados. Habría, por esto, que repensar el sistema de acceso y de superación, porque además de ser injusto hacia los inmigrantes, es fuertemente antieconómico al no capitalizar la formación de los inmigrantes.
Sin embargo el carácter imprescindible de los trabajadores inmigrantes es poco valorado en general, porque no ocupan sectores centrales de la economía, porque existe una fuerte « disociación entre la apropiación privada de los beneficios derivados del trabajo inmigrante y la financiación pública de los costes con ella relacionado »[4].
En lo que respecta a los salarios es importante recordar que no son los empleados extranjeros que deciden el sueldo, sino los patrones españoles. Todavía no he tenido la ocasión de conocer a un trabajador inmigrante que haya pedido a su jefe de bajarle el sueldo para ser más competitivo.
Finalmente, y según el balance del mercado del trabajo, pese al aumento de población activa el porcentaje de desocupados cada vez desciende más. Se puede concluir que “no hay un efecto significativo de la inmigración sobre las tasas de empleo de los trabajadores nacionales. La elasticidad estimada correspondiente se encuentra en torno a –0,17, cuando consideramos únicamente a los inmigrantes legales, y no es significativa cuando consideramos tanto a los inmigrantes legales como a los irregulares”[5].
[1] Cfr. "Tamaño de la población y desempleo juvenil: un análisis con datos agregados". Documento de Economía CIEF Nº 7
[2] J.Arango, Globalización e inmigración, http://www.apostadigital.com/revistav3/hemeroteca/garrido2.pdf
[3] P.Roques, O.De Cos, De lo global a lo local: repercusiones geodemográficas de la inmigración en España, Economistas, 2004 ENE; XXII (99)
[4] J.Arango, Globalización e inmigración, http://www.apostadigital.com/revistav3/hemeroteca/garrido2.pdf
[5] R.Carrasco Perea, J.F. Jimeno Serrano y A.C Ortega Masagué, El efecto de la inmigración en las oportunidades de empleo de los trabajadores nacionales, Fundación BBVA, 2006.

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