
miércoles, 15 de julio de 2009
miércoles, 11 de marzo de 2009
miércoles, 4 de marzo de 2009
Inmigrantes delincuentes: una creación mediática
Acotaremos, pues, nuestro análisis a aquellas referencias en las que se señala a la inmigración (o a la inmigración irregular) como causa directa de la criminalidad.
lunes, 16 de febrero de 2009
Medios de comunicación y producción del otro
En el texto el autor aborda las estrategias de los medios de comunicación vía satélite a la búsqueda de un público y una influencia determinados. La lengua, el referente que se escoja para la construcción de la identidad y la estrategia política y/o profesional son pilares esenciales en la actividad y la representación de estos medios de comunicación. Las diferentes estrategias de los medios de comunicación combinan de distinta forma estos elementos para entender al otro, autodotarse de una imagen de sí mismos y contrarrestar la que ofrece el otro.
Islam y representaciones mediáticas
viernes, 6 de febrero de 2009
Inmigración en los medios de comunicación y respuesta educativa
Nosotros y Ellos. La Ética Informativa y El Fenómeno de la Inmigración
Hace algunos años, en un libro que aspiraba a recopilar algunos disparates aparecidos en la prensa de la época franquista, se recogía el titular de un periódico de provincias de los años sesenta que titulaba así en portada: “Tragedia en el Estrecho: mueren 6 personas y tres marroquíes”. Obviamente, lo que el periodista quiso escribir era “Tragedia en el Estrecho: mueren 6 españoles y tres marroquíes”. Pero el lapsus —que pasó desapercibido como mínimo al periodista, al jefe de sección y al portadista— denotaba la jerarquía que latía en el inconsciente del periodista (quizá el inconsciente colectivo de la redacción y, tal vez, de los lectores) en relación con esas 9 muertes.
viernes, 30 de enero de 2009
Tratamiento informativo de la inmigración en España en 2007
martes, 27 de enero de 2009
Inmigración irregular en Canarias. Análisis ideológico del discurso editorial
La información sobre inmigración e inmigrantes en la prensa española. ¿Barreras mediáticas a la integración o imágenes que generan xenofobia?
De acuerdo con el reciente informe sobre La situación social de la Unión Europea 2003, la población de la Unión Europea está envejeciendo, lo que repercute directamente en el mercado de trabajo, en la productividad de los Estados miembros y en el crecimiento económico. En este contexto demográfico, se ha señalado que la inmigración será, en los próximos años, un factor importante de crecimiento económico de la UE, especialmente cuando las actuales reservas de mano de obra entre la población en edad de trabajar se encuentra en clara disminución (Comisión Europea, Dirección General de Empleo y Asuntos Sociales, 2003). En términos absolutos, se calcula que existen unos 20 millones de residentes extranjeros en los 15 países que actualmente configuran la Unión Europea, siendo el total de sus residentes aproximadamente 378 millones de personas. Países como Austria, Alemania o Francia tienen contingentes de extranjeros que suponen cerca de un 10% de sus respectivas poblaciones; y Luxemburgo representa un caso especial, dado que la inmigración supone un 37.3% de su población. Aunque, si se habla en términos de población absoluta, se observa que en cinco países de la Unión Europea (Alemania, España, Francia, Italia y el Reino Unido) se concentra el 70% de la inmigración total dentro del territorio europeo comunitario (International Centre for Migration Policy Development, 2003). En España, el número de extranjeros residentes a finales del año 2002 era de 1.324.001 personas, lo que constituía el 3.2% de su población total (Ministerio del Interior, 2003).
Para leer el artículo completo pincha aquí.La inmigración, en la fotografía de prensa de Canarias
Resumen: La fotografía de prensa colabora en la construcción del discurso periodístico de manera tan importante como los textos que la acompañan. El análisis de las fotografías de inmigración en los cuatro periódicos canarios de mayor importancia revela que la agenda mediática se centra sólo en algunos aspectos del fenómeno inmigratorio, por lo que se representa una realidad deformada. Con pocas diferencias entre cabeceras, la inmigración se asocia casi en exclusiva a la llegada de embarcaciones (cayucos y pateras) del vecino continente, y el inmigrante retratado es, en consecuencia, el “subsahariano” o el marroquí, primando el retrato homogeneizador, en grupo, sobre el que busca la individualidad y la diferencia. Además de identificar a los africanos con la debilidad, la carencia de iniciativa y la subalternidad, se les asocia con el delito, a la vez que se ignora a otros colectivos, más numerosos, como los latinoamericanos.
Palabras clave: fotoperiodismo; fotografía; prensa; Canarias; inmigración; framing; encuadre noticioso; agenda setting; cayucos; pateras; minorías.
viernes, 23 de enero de 2009
La construcción imaginaria del otro africano por los medios de comunicación
Nada mejor para empezar este artículo que ofrecer una muestra de tipo de visión del otro africano transmitida por los medios de comunicación. El siguiente relato corresponde a una noticia aparecida el pasado mes de agosto de 2002 en un diario de difusión nacional. Decía así: “Al menos 110 personas han muerto en cuatro días de combates entre facciones rebeldes rivales en Bunia, al nordeste de la República Democrática del Congo (...) Observadores de Naciones Unidas encontraron sólo ayer 90 cuerpos mutilados, la mayoría de ellos pertenecientes a mujeres y niños”.
La noticia anterior ocupaba el privilegiado tratamiento de breve, probablemente porque el número de muertos no justificaba mayor espacio en el diario. Busco más detalles sobre quiénes componen las facciones, quiénes son rebeldes, por qué se enfrentan, pero nada de eso está explicado. La noticia ocupa escasas siete líneas, pero en esas sintéticas siete líneas se reproduce el esquema de la mirada occidental sobre África. Un periodista (probablemente en prácticas, pues se publicó en el mes de agosto) reelabora una noticia suministrada por una agencia internacional que da cuenta de un enfrentamiento no explicado, entre grupos de desconocidos que luchan con extremada crueldad ante la mirada del observador, que representa a occidente, amparado en la supuesta imparcialidad que proporciona pertenecer a una organización internacional.
La mirada que se nos sirve a través de los medios de comunicación sobre lo que ocurre en otras sociedades -y, en nuestro caso, la africana- casi siempre tiene estas características: sólo selecciona lo violento o lo llamativo por exótico. En esta selección influyen, de una manera circular, las imágenes preconcebidas: el medio en cuestión no mira para entender, sino para reforzar o racionalizar estereotipos existentes. La mirada que se nos ofrece no contextualiza el acontecimiento, ni sitúa a los diversos actores y sus intereses. Quizás debamos preguntarnos por qué es siempre así, quiénes son los que miran en primer lugar, por qué seleccionan lo que seleccionan, qué intereses tienen los que distribuyen esas noticias y en qué público piensan cuando transmiten esa noticia.
Estas líneas repasarán las imágenes y estereotipos que se han difundido de los territorios y las gentes de África desde el s. XIX, que se siguen reproduciendo hoy día con una sospechosa línea de continuidad y, por último, se fijará en cómo los medios de comunicación de la sociedad globalizada contribuyen, con honrosas excepciones, al refuerzo de los estereotipos sobre los otros.
El estereotipo como forma de conocimiento
El estereotipo es la imagen que uno/a se hace de algo, la imagen que surge espontáneamente cuando se menciona un tema. Viene a ser como la representación de un objeto (cosas, gentes, ideas) más o menos separado de su realidad objetiva y que es compartido por los miembros de un grupo social con una cierta estabilidad [1]. Sin embargo, el estereotipo hunde sus raíces en lo afectivo y lo emocional, porque está ligado al prejuicio al que racionaliza y justifica o engendra.
Es algo conocido que las imágenes del territorio africano están relacionadas con territorios desconocidos, remotos, salvajes. Esto es así desde el s. XV en que Vasco de Gama circunnavegó el Cabo de Buena Esperanza. Sin embargo, las primeras expediciones al continente negro comenzaron en el s. XVIII y principios del XIX; hasta entonces África para los europeos no era más que un territorio costero que suministraba esclavos y materias primas. Mungo Park describió las sabanas humeantes y poblaciones en ruinas en Segu (hoy la zona que comprende Malí), al tiempo que daba cuenta de grandes reinos que encontró remontando el Níger. Aquella expedición fue financiada por la “Sociedad Africana”, organización formada por potentados británicos que buscaban territorios que sirvieran como nuevos mercados de extracción de materias primas.
A Mungo Park le siguió, entre otros, David Livingstone, el misionero escocés que tuvo que cambiar sus planes de ir a predicar a China debido al estallido de la primera guerra del Opio que enfrentó a Gran Bretaña con China en 1839; y, en su lugar, se embarcó con la London Missionary Society en 1840, para realizar una serie de viajes, mezcla de fervor cristiano y afán aventurero, al territorio misterioso y aún no pisado por el hombre blanco. Aquellos viajes le condujeron al descubrimiento de las cataratas Victoria (a la que los africanos se referían como “Mosi-oa-tunya”, el humo que retumba), en su proyecto para encontrar vías de comunicación hacia el interior del continente. Todo ello se tradujo en un libro Missionary travels, que se convirtió de forma inmediata en un best seller en la Inglaterra victoriana, entonces fascinada por la gesta. En 1865 Livingstone inició un nuevo viaje en busca de las fuentes del Nilo, bajo encargo de la Royal Geographical Society y, mientras remontaba el lago Tanganika se perdió su rastro. El impacto internacional de su pérdida fue tal que el diario norteamericano New York Times encargó a su redactor, Henry Morton Stanley que fuera a buscarle. El encuentro en Ujiji dejó para la historia una de las frases más famosas: “el doctor Livingstone, supongo”. Estas y otras muchas historias fueron configurando en el imaginario europeo los estereotipos sobre África ya comentados.
Pero lo que es más importante es que la figura del misionero-militar-comerciante [2] es el adelantado del mundo civilizado, el primer hombre blanco que se adentra en las oscuridades del continente desconocido por excelencia, para incorporar a su población, sumida en el atraso y la ignorancia, al mundo civilizado y a la verdadera fe. El explorador es también geógrafo, cartógrafo, antropólogo, biólogo y va delimitando fronteras, catalogando especies y describiendo comunidades humanas a su paso, revistiendo el descubrimiento de África en el s. XIX de un carácter científico, al tiempo que religioso. La exploración para el europeo supone dar carta de naturaleza a unos territorios que para él no existían, nuevas tierras se incorporan al universo occidental, que es el que, paradójicamente, otorga el derecho de existencia.
El nuevo género periodístico y literario de viajes y aventuras refuerza la idea de la gesta heroica por parte de Occidente, así como de su “tarea histórica” en la empresa civilizatoria de los territorios desconocidos, asignada por la providencia. Es el destino manifiesto, o, en palabras de Rudyard Kipling, “la carga del hombre blanco”. En esta literatura se presenta a las poblaciones africanas rodeadas de una vegetación exuberante al tiempo que amenazante, pero perfectamente integrados en ella, a diferencia de los occidentales, presentados siempre separados del medio natural y en lucha para poder dominarlo. Las poblaciones africanas se presentan como integradas por seres ingenuos e infantiles que mascullan extraños sonidos o, al mismo tiempo, como seres feroces que atacan y desarrollan comportamientos atroces como el canibalismo, unas veces real, otras, ficticio.
Continuidades sospechosas
Sea de una u otra forma, las poblaciones africanas fueron presentadas como sumidas en un salvajismo atávico con el que se justificaba la sagrada misión civilizatoria de Occidente en estos territorios. Lo singular en nuestro caso consiste en que el argumento civilizatorio desplegado por Europa durante la colonización del continente se sigue aplicando en nuestros días, si bien transformado, pero con el resultado de colocar a poblaciones enteras en una situación de inferioridad respecto de los países que forman parte del núcleo duro de la globalización.
El mismo lenguaje de la cooperación al desarrollo, empleado por las grandes agencias de cooperación y ayuda, establece y clasifica a los países en función de si son receptores de ayuda o no. A pesar de los discursos oficiales, llenos de buenas intenciones, la cooperación no considera a los países receptores de ayuda como socios, con los que se coopera en una relación de igualdad. La práctica dice que la mayoría de las intervenciones y prácticas de cooperación son definidas en función de los intereses occidentales, con poco respeto por la opinión de los que reciben la ayuda y escaso o nulo interés en los impactos que se producen por efecto de la misma. A pesar de los buenos propósitos, la cooperación se convierte, de alguna forma, en uno de los lenguajes a través de los cuales se expresa la relación con el otro, con el africano en este caso, en continuidad con el proyecto civilizador del siglo XIX.
Continuidad también en algún tipo de literatura sobre el continente negro que se hace hoy día. Un paseo por cualquier librería ofrece al lector una aproximación a África según el esquema exótico-espectacular, a través de los libros de viajes que aparecen constantemente. En ellos el viajero occidental, periodista, aventurero o escritor en busca de encargo editorial, se adentra en las profundidades del continente de los peligros y las enfermedades, para recorrer los caminos que ya hicieron los primeros expedicionarios misioneros, comerciantes o soldados a principios del s. XIX. La misma mirada estereotipada y superficial nos conduce por las caóticas calles de Abiyán, Lagos o Kinshasa. Se trata de los mismos relatos que nos hablan de ciudades sin ley, reinos de inseguridad, de violencia extrema, completa ausencia de ley y orden que vuelven a situar a los africanos y africanas donde “deben estar”: en el papel de salvajes que deben ser civilizados.
El Pacto de la Sociedad de Naciones, en 1920, dejaba constancia de la visión que predominaba sobre los pueblos coloniales. En uno de sus artículos hablaba de los pueblos que precisan de la tutela de occidente puesto “que no pueden gobernarse en las difíciles circunstancias del mundo actual”. Ahora se configuran como Estados independientes que mantienes relaciones internacionales y ocupan un lugar en Naciones Unidas, pero siguen siendo los mismos hombres y mujeres incapaces de gobernarse en las difíciles circunstancias del mundo actual.
Los media como constructores del otro
Paradójicamente, los media hoy siguen transmitiendo los mismos estereotipos acerca de los pueblos africanos y sus gentes: lugar de catástrofes sin fin, hambrunas, enfermedad y marginación, sin el menor atisbo de rasgos positivos [3]. La otra vertiente es la exótica, de pueblos con tradiciones peculiares, singularmente atrayentes para el público europeo, sediento de exotismo, consumidor de novedades y de lugares diferentes donde se pueda poner a prueba el último modelo de cámara digital. Si bien predominan estas dos vertientes, es cierto que, de vez en cuando, aparecen como joyas de preciado valor programas de TV o reportajes de prensa, que constituyen ejemplos de buen hacer periodístico, pues ofrecen los hechos enmarcados en su contexto y en la historia, dejando al espectador o lector que saque sus propias conclusiones al respecto.
Conviene decir que la imagen del otro está sujeta a variaciones históricas, como toda construcción social. La imagen del otro no es algo inmutable, estático o hecho de una vez. Se trata de un producto cultural que surge de un contexto social determinado y, por tanto, está en constante evolución. Y además, habría que recordar que el otro es una parte de nosotros mismos, o como dice Raimon Pannikar [4], el otro es la parte de mí que no puedo amputar sin eliminarme a mí mismo.
Sin embargo, la construcción del otro está enmarcada en un proceso más amplio, que tiene que ver con la expansión del modelo neoliberal, para el que el mercado es la palabra sagrada y el horizonte en el que se explica cualquier fenómeno social. Es el mercado -la globalización o libre flujo financiero, que no de las personas o los bienes-, ahora mundial, el que ha transformado la manera en que se informa. Estas son algunas características nuevas del modelo: la imagen lo es todo, existe lo que se ve; y, en la misma línea, ver significa comprender. Además, hoy la imagen es casi instantánea, se informa en tiempo real y la tecnología permite emitir cantidades ingentes de información. Por todo ello, asistimos a un nuevo fenómeno de censura, no por eliminación de lo censurado, sino por la saturación que produce lo emitido; es imposible comprender e integrar el volumen de información que se transmite diariamente.
El periodismo del enviado especial responde a esta lógica del ver; estar presente como sinónimo de comprender. Sin embargo, todo el mundo sabe que ver no es comprender. Chinua Achebe [5] nos recuerda que uno de los viajeros más intrépidos de toda la historia, Marco Polo, después de pasar, allá en el s. XIII, más de 20 años en la corte de Kublai Jan en China se olvidó de referir en su libro de viajes dos detalles nada desdeñables: la imprenta y la gran muralla china; el primero tardó otros 100 años en llegar a Europa con Gutemberg, mientras el segundo es el monumento más grande del mundo, con más de 6.000 km. de longitud y el único visible desde la luna. No siempre estar presente es sinónimo de ver. Y de la misma forma, ver puede ser una condición importante, pero no definitiva para comprender; vemos con los ojos, pero comprendemos con la razón.
Concentración mediática
El mercado es también el que presiona para que se produzca la integración y concentración de los media en grandes grupos empresariales, con intereses no sólo en el ámbito más estricto de la comunicación: prensa, radio, televisión de pago, sino también en editoriales, grandes almacenes, aerolíneas, etc. Y es aquí, en este fenómeno de la concentración de medios donde se aprecia más claramente la transformación de la información en una mercancía. Los propietarios de medios de comunicación son empresarios con intereses en muchos sectores, como ya ha ocurrido en Francia, donde los propietarios de los principales medios lo son de empresas de gestión de agua, industria militar aeroespacial, o constructores de carreteras.
Es el grupo empresarial, entonces, el que impone la dirección de la opinión del medio. El periodista tendrá que obedecer de forma acrítica la línea editorial del medio o preparar el tratamiento para la úlcera, que le provocará el constante enfrentamiento y la tensión ideológica con los propietarios del medio en cuestión. De esta forma, los medios ya no son el cuarto poder, capaz de contrarrestar a los otros tres, sino que se configuran como un poder más, al servicio de los otros poderes y de la hegemonía del mercado.
Lo anterior no es impedimento para que todas estas transformaciones generen un interesante debate acerca de la naturaleza y del papel de los medios en la sociedad actual. En el fondo de este debate, late la tensión por buscar vías que permitan a los medios desempeñar su labor de informar, formar y entretener, así como de ser capaces de transmitir una imagen más acorde con las realidades de las africanas y africanos. Si la imagen del otro, como decía más arriba, no es estática, sino que es un producto de la cultura en un contexto, cabe esperar que los estereotipos se deshagan, o se refuercen. Estoy convencido de que si se fomenta un conocimiento y un acercamiento abierto y sincero a las africanas y africanos, muchos estereotipos se caerán por su propio peso.
José Carlos Sendín es periodista. Trabaja en Cooperación al Desarrollo y es investigador del Grupo de Estudios Africanos de la UAM. Este artículo ha sido publicado en el nº 4 de la edición impresa de la revista Pueblos, diciembre de 2002, pp. 36-39.
Notas
[1] Bardin, Laurence: Análisis de contenido, Ed. Akal Universitaria, Madrid, 1986.
[2] Peñas Esteban, Francisco Javier. (Ed.) “Diplomacia humanitaria, protectorados y política de cañoneras: África subsahariana, estatalidad, soberanía y tutela internacional”, en: África en el sistema internacional, Ed. Los libros de la catarata, Madrid, 2000.
[3] Observatorio para acciones contra la discriminación étnica y sexual. Informe final del Grupo de Trabajo de Barcelona. Centre d’Estudis Africans, Barcelona, 2000.
[4] Jornadas de debate: La imagen del otro: Diálogo, culturas y comunicación. Organizadas por Forum Universal de las Culturas. Barcelona, abril de 1999.
[5] Achebe, Chinua. “Una imagen de África: racismo en El corazón de las tinieblas, de Conrad”, en Planeta Kurtz. Cien años de El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, Ed. Mondadori, Barcelona, 2002.
jueves, 22 de enero de 2009
Discurso e inmigración. Propuestas para un análisis de un debate social.

Antonio M. Bañón, Discurso e inmigración. Propuesta para el análisis de un debate social , Prólogo de Teun A. Van Dijk; 350 págs. Murcia, Universidad de Murcia, 2002
El debate social y el análisis crítico del discurso
El libro Discurso e inmigración. Propuesta para el análisis de un debate social capta con fuerza la atención del lector porque se trata de una obra en que se combina una rigurosa investigación sobre el discurso con la actualidad social que supone para España y Europa la inmigración. He aquí, en esta investigación y actualidad, una confluencia inusual, que no incrementa el valor científico de la aportación, ya de por sí excelente, pero que sí multiplica las expectativas de la obra por su inmediata aplicabilidad a la comunicación social, esto es, a su estudio y regulación deontológica.
Una parte del mérito de la obra ha de reconocerse a la editorial, el servicio de publicaciones de la Universidad de Murcia, que ha publicado el riguroso estudio de Antonio M. Bañón Discurso e inmigración. Y la otra parte del mérito, la de fondo, corresponde al autor, Antonio M. Bañón, que es profesor del Departamento de Filología Española y Latina de la Universidad de Almería. Sus campos de investigación son el análisis del discurso oral y el análisis crítico del discurso. Dentro del primero recae su labor como coeditor de la revista Oralia (desde 1998), y en el segundo cabe anotar el libro Racismo, discurso periodístico y didáctica de la lengua (Almería, 1996), por sólo citar dos muestras de cada ámbito.
Discurso e inmigración es un trabajo de análisis crítico del discurso. Interpreta un amplio corpus discursivo de los medios de comunicación españoles referido a la inmigración, fundamentalmente con instrumentos conceptuales de la filología, pero también con otros de la sociología, la ética o la psicología social. La congruencia de esta intradisciplinariedad, tal como ha quedado establecido durante los años noventa por Fairclough, Wodak o van Dijk, entre otros autores, está en la perspicacia para relacionar la formalidad del discurso con los determinantes de su producción y difusión mediática.
Lee la reseña completa de Xavier Laborda.
Las inmigrantes en la prensa: víctimas sin proyecto migratorio
¿Qué imagen nos llega a la mente al escuchar la palabra ´inmigrante’? ¿La de un hombre magrebí que vende sombreros en las fiestas del pueblo? ¿O quizá la de un senegalés que, saliendo de una patera, cae agotado sobre la arena de una playa de Cádiz? ¿Pensamos en una mujer checa trabajando en la cocina de un bar de la Parte Vieja? ¿Qué se cuece en nuestro imaginario sobre la inmigración?
Este artículo de Clara Pérez, publicado en Mugak, nº 24, tercer trimestre de 2003, nos ofrece un fundamental análisis de la representación de las mujeres inmigrantes en la prensa.
viernes, 16 de enero de 2009
MIGRACOM
Nace en el 1995.
El MIGRACOM se consolida a partir de 1996 con el estudio Tratamiento de los inmigrantes no comunitarios en los medios de comunicación en Catalunya.Dicho estudio se realiza dentro del marco del Año Internacional por la Tolerancia, y como iniciativa del "Convenio sobre la protección de la Cultura y la Imagen de las minorías étnicas en los medios de comunicación social", firmado entre el Colegio de Periodistas de Catalunya, el Departamento de Bienestar Social de la Generalitat de Catalunya y los principales medios de comunicación social catalanes, en 1995.
Lo impulsan un grupo de profesores e investigadores del Departamento de Comunicación Audiovisual y Publicidad de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universitat Autònoma de Barcelona, de prensa, diseño gráfico, radio, televisión y fotografía.
Desde su inicio comparte los modelos de investigación-acción e investigación audiovisual aplicada y las perspectivas teórico-metodológicas, inter y transdisciplinares, con profesores, investigadores, especialistas, profesionales y técnicos de la sociología, educación, antropología, demografía, y política, principalmente.
En la actualidad realiza las investigaciones siguientes:
1. Analisis diario del Tratamiento informativo de la Inmigración en España. Estudio financiado por la Dirección General de Integración de los Inmigrantes, Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración. Análisis comparativo del primer analisis estatal realizado en el 2002.
2. The representation of migrants, minorities and issues of racism, ethnic diversity, multiculturalism and integration in the press of six EU Member States, financiado por The European Agency for Fundamental Rights (FRA), Comunidad Europea. PILOT MEDIA PROJECT (FRA2-2007-3200-02-NP-02).
3. DiversiTAC, medios de comunicación, convivencia y diversidad cultural (projecto pedagogico con webquest). MIGRACOM-UAB, ICE-UB, Mesa per la Diversitat a l’Audiovisual (CAC) Y Dep.Ensenyament Generalitat de Catalunya.
Otros proyectos de interés son el desarrolado del 1 de enero del 2004 al 30 de diciembre de 2007 sobre Interculturalidad y medios de comunicación: estudio de las estrategias de mediatización de las migraciones contemporáneas en los contextos brasileño y español y sus repercusiones en la construcción medíatica de la Unión Europea y del Mercosur. Proyecto de cooperación interuniversitaria Brasil-España, aprobado por la comisión científica mixta de los Ministerios de Educación brasileño y español.





